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sábado, 5 de febrero de 2011

DIOSDADO CABELLO
Discusión de líneas estratégicas del PSUV debe consolidar triunfo de la Revolución

Caracas, 05 Febr. Cortesía AVN .(publicación: María V. Larrarte) .- El debate de las cinco líneas estratégicas del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) debe hacer sus aportes para avanzar de cara a las elecciones del 2012, a fin de consolidar el triunfo de la Revolución con la reelección del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez.

Así lo expresó este sábado el diputado Diosdado Cabello en el estado Anzoátegui, donde añadió que “es garantía de la Revolución que el trabajo de discusión se haga de manera sincera y transparente, y que seamos capaces de hacer los aportes sin egoísmos, con desprendimiento y respetando a los compañeros para que el aporte sirva para que el PSUV y la Revolución crezcan”.

Añadió que en las mesas de trabajo presentarán sus conclusiones con 10 preguntas orientadoras, las cuales serán enviadas al presidente del PSUV, Hugo Chávez, para que haga las evaluaciones correspondientes.

Cabello indicó que estas discusiones se harán por un mes, ya que el cronograma establece reuniones estadales, municipales, parroquiales y, por último, en las comunidades.

“Tenemos todo este mes para seguir discutiendo. Esperamos hacer por lo menos mil asambleas en las distintas comunidades”, dijo.

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Misión Sucre graduó a 160 nuevos licenciados

Los graduandos obtuvieron los títulos que los acreditan como licenciados en Educación mención: Inicial y Especial, así como del PNF en Gestión Social del Desarrollo Local, ambos avalados por la Universidad Bolivariana de Venezuela

febrero 4 (María V. Larrarte).- Un total de 160 nuevos licenciados egresaron de la Misión Sucre en la UBV este jueves 3 de febrero, en un acto que se celebró en las instalaciones del Salón Simón Bolívar de la Universidad Bolivariana de Venezuela, sede Los Chaguaramos, en Caracas.

El acto de grado estuvo presidido por el rector de esta casa de estudios, Ángel Moro, el director de Enlace Académico de la Misión Sucre, Hasdrúbal Becerra, el coordinador académico del Programa Nacional de Formación en Gestión Social del Desarrollo Local, la profesora Dilia Chávez, en representación del PNF en Educación y la profesora Romelia Landaeta, coordinadora regional de la Misión Sucre en el Distrito Capital.

Los graduandos obtuvieron los títulos que los acreditan como licenciados en Educación mención: Inicial y Especial, así como del PNF en Gestión Social del Desarrollo Local, ambos avalados por la Universidad Bolivariana de Venezuela.

Al respecto el rector de la Universidad Bolivariana de Venezuela, Ángel Moro, manifestó que hasta los momentos se ha cumplido con el compromiso de incorporar a todos y todas aquellas personas excluidas del subsistema de educación universitaria, en correspondencia con el programa de inclusión impulsado por el gobierno del presidente Hugo Chávez Frías.

Añadió Moro: “A ustedes -graduandos- les corresponde entonces demostrar que lo que aquí aprendieron tiene absolutamente validez, y les corresponde hacerlo en un contexto histórico difícil; primero está la discusión de la Ley de Educación Universitaria, tienen inmediatamente un proceso electoral -elecciones presidenciales del año 2012- y en ese marco a ustedes les corresponde actuar, trabajar y comprobar que efectivamente si saben lo que significa transformar esta sociedad”.

El rector de la UBV precisó además que para este primer trimestre del año, estarán egresando más de 30.000 nuevos profesionales de las distintas áreas académicas que se dictan en el marco de la Misión Sucre.

Chávez llamó a la unidad para recuperar Gobernación de Carabobo
04 Febr. Cortesía AVN (María V. Larrarte).- “Llamo al Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) en Carabobo, a los partidos aliados, a los movimientos sociales, al pueblo carabobeño, a la unidad para dar la gran batalla en las elecciones del 2012 y recuperar la gobernación”, expresó este viernes el Presidente de la República, Hugo Chávez.

Durante el acto de conmemoración de 19 años de la rebelión cívico-militar del 4 de febrero, en una celebración junto al pueblo en las adyacencias de la avenida Sesquicentenario de Valencia, estado Carabobo, Chávez consideró que la división y falta de claridad política fueron los factores que permitieron perder las elecciones pasadas.

Sin embargo, “tengo la certeza que dentro de dos años, nosotros recuperaremos la Gobernación de Carabobo y esa batalla ya comenzó”, enfatizó el Jefe de Estado.

Asimismo, se proclamó como candidato presidencial de la Revolución para las elecciones de diciembre 2012.

Al respecto, consideró: “Todo indica que debo continuar al frente de esta batalla. Desde ya hay que empezar para continuar con la revolución que nació aquel 4 de febrero de 1992”.
Presidente Hugo Chávez en los actos por el 4F en Valencia, Carabobo

Chávez: “Venezuela resucitó el 4F para vivir como Patria socialista”

Cortesía AVN (María V. Larrarte).- Tras la rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992, liderada por el presidente de la República, Hugo Chávez Frías, una vorágine de movimientos sociales y cambios estructurales se sucedieron para marcar el renacimiento de Venezuela y devolverle el carácter de Patria libre y soberana.

Fueron los heroicos soldados de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) los que salieron a las calles para restituir, con una rebelión de vanguardia, el poder que había sido secuestrado por la clase gobernante de la época, representada por la derecha nacional, resaltó el presidente Chávez en el cuartel El Libertador, situado en el sector Grano de Oro de Maracaibo, la capital zuliana.

“Como Simón Bolívar dijo un día: Venezuela nació en un vivac (campamento provisional), es decir, Venezuela nació entre soldados. Hace 19 años Venezuela moría, pero hoy podemos decir que el 4 de febrero resucitó, nació de nuevo entre soldados y seguirá viva en los cuarteles y en las calles”, dijo Chávez.

Igualmente, el Mandatario Nacional, en su condición de Comandante en Jefe de la FANB, subrayó que los militares que participaron en ese movimiento bolivariano son los soldados de la Independencia de Venezuela, quienes actuaron en consonancia con las causas emancipadoras que emprendieron los próceres de la Patria, Simón Bolívar y Francisco de Miranda.

La FANB y el pueblo en pie de lucha

El presidente Chávez también expresó que 19 años después de aquella rebelión, los militares de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y el pueblo siguen en pie de lucha por la patria del Libertador Simón Bolívar.

“Diecinueve años después, siempre firme, Fuerza Armada y Pueblo, rescatando, como lo venimos haciendo, la grandeza de la Patria. Diecinueve años después, aquí estamos, continuando la jornada que comenzó aquel 4 de febrero”, dijo Chávez.

En el acto, el mandatario nacional, en su condición de Comandante en Jefe de la FANB, otorgó condecoraciones a militares por su valioso aporte a la patria soberana, al participar en esta rebelión que cambió la historia venezolana y abrió el camino al inicio del modelo socialista.

Militares del 4F son soldados de la independencia

Presidente Hugo Chávez en Carabobo

Como herederos de la independencia de Venezuela calificó el presidente Hugo Chávez a los militares que participaron en la rebelión del 4 de febrero de 1992.

“Nosotros somos los herederos de los soldados de la independencia, porque somos del mismo Ejército que formó (Francisco de) Miranda hace 200 años, que formó (Simón) Bolívar. Somos el mismo ejército, somos la misma patria, somos el mismo pueblo. De eso debemos tener conciencia”, enfatizó Chávez.

Acotó que “fue una verdadera vanguardia la que resurgió en la rebelión del 4 de febrero”.

También hizo un llamado a las fuerzas patriotas y revolucionarias del estado Zulia a reunificarse para continuar impulsando la Revolución Bolivariana.

“Reunificación para la victoria. No importa las diferencias que tengamos, no importa los enfoques, las tonalidades. Nos queremos diferente, nos necesitamos diferente, pero una sola es la causa: Revolución Bolivariana, el proyecto bolivariano eso es lo que nos une. El destino no es otro que la patria libre , bolivariana y socialista”, expresó.

Inicio de todos los cambios

Todo los cambios que se han dado en el país durante el siglo en curso tuvieron su inicio en la rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992, manifestó Chávez.

El Mandatario parafraseó al Padre de la Patria, Simón Bolívar, para indicar que Venezuela resucitó, renació, entre los soldados, durante la movilización en la cual los movimientos sociales y la Fuerza Armada intentaron recuperar el poder que había sido secuestrado por la clase gobernante de la cuarta República.

Resaltó que los militares y civiles que participaron en la rebelión de hace 19 años actuaron como “vanguardia” para motivar procesos de cambio en el país y en el resto del mundo.

Asimismo, recalcó la importancia de fortalecer la unidad cívico-militar, la ideología revolucionaria y socialista, la coerción de los componentes de la Fuerza Armada, al Partido Socialista Unido de Venezuela y sus aliados, así como a los movimientos populares para garantizar el futuro de Venezuela.

El Zulia volverá a ser de la revolución

Asimismo, el diputado Francisco Arias Cárdenas, uno de los participantes en la rebelión cívico militar, acompañó al Jefe de Estado en el acto y expresó que la organización popular se está relanzando a través del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) para fortalecer la causa del pueblo, lo cual fue el objetivo del 4F.

Arias Cárdenas aseveró que el pueblo del Zulia, ahora gobernado por la derecha, volverá a ser del “cambio, de la revolución, de la esperanza”.

“Con el espíritu, el coraje del 4 de febrero, con todos los que nos acompañaron, juntos vamos a hacer la tarea. El Zulia va a ser, no queda ninguna duda, de la revolución, del cambio, de la esperanza”, afirmó.

Igualmente, dijo que ese mismo espíritu debe servir para reorganizar las fuerzas y afinar las estrategias para el triunfo del presidente Chávez en el año 2012.

“Debemos rescatar ese espíritu de riesgo por la patria para asumir la nueva conquista del poder para el bien del pueblo y para seguir construyendo la revolución”, agregó.

El cuartel El Libertador detenta una gran relevancia histórica, puesto que allí se iniciaron las operaciones occidentales de esta gesta revolucionaria que es recordada y celebrada como el Día de la Dignidad Nacional.

Tumba histórica de la derecha

Previo a su llegada a la ciudad de Maracaibo, el presidente Chávez estuvo en Valencia, capital del estado Carabobo, en donde dijo que el 4 de febrero marcó la tumba histórica de la derecha.

“Somos libres, somos independientes y, como dijo Bolívar, la independencia es la puerta abierta para lograr los demás bienes de la patria. El 4 de febrero marcó la tumba histórica de la derecha. El 4 de febrero parió un mundo nuevo. Por eso digo, parecía imposible, pero fue posible gracias a Dios y al coraje pueblo”, añadió.

El jefe de Estado puntualizó que ese día dividió la historia del país en un antes y un después, “un antes de miseria, de injusticias y de pobreza; y un después, que es el ahora, de reivindicaciones sociales, de humanismo, de dignidad”.

viernes, 4 de febrero de 2011


MisiónAgro Venezuela registra 400 productores diarios en Carabobo

Valencia, 03 Febr. AVN .- Una masiva participación de pequeños y medianos productores reporta el estado Carabobo en el registro de la Misión AgroVenezuela, que contabiliza alrededor de 400 diarios que se inscriben en el nuevo programa agrícola.

Así lo destacó este jueves la directora estadal del Ministerio del Poder Popular para Agricultura y Tierras (MAT), Rosa Henríquez.

La funcionaria mencionó que en esta entidad del centro del país se han activado más de 12 puntos de registro, ubicados en las Agrotiendas Socialistas, sedes de Agropatria, así como en las plazas Bolívar de los municipios agrícolas.

“El registro ha sido altamente exitoso. Diariamente se inscriben hasta 400 productores, por lo que prevemos que esta Misión AgroVenezuela mejorará sustancialmente la producción de los rubros alimenticios que tanto requiere nuestro pueblo”, sostuvo.

Henríquez recordó que el Registro Nacional de Productores estará abierto hasta el 15 de febrero, sin embargo, dijo que de ser necesario podría extenderse hasta atender a todos los productores interesados en sumarse a esta iniciativa del Gobierno bolivariano, que busca garantizar la soberanía agroalimentaria del país.

Del mismo modo, informó que este jueves se inició el proceso de creación de la Unidad Técnica de Financiamiento y Seguimiento de la Misión Agro Venezuela en el estado, a través de la que 80 funcionarios del MAT y sus entes adscritos se desplegarán por toda la entidad, a fin de verificar, planificar y caracterizar a cada productor inscrito en el registro.

“Esta unidad se encargará de levantar un diagnostico de la superficie disponible para la siembra, así como de los requerimientos de cada productor, sus necesidades, el financiamiento que ameritan para incentivar la producción de los diferentes rubros”, dijo.

jueves, 3 de febrero de 2011

Antonio José de Sucre

Antonio José de Sucre nace en Cumaná (Edo. Sucre) el 3 de febrero de 1795 y es asesinado en Berruecos (Colombia) el 4 de junio de 1830

Oficial (general en jefe) del Ejército de Venezuela, Colombia y Ecuador, Gran Mariscal de Ayacucho (Perú). Presidente de Bolivia. Político y estadista. Hijo del teniente Vicente de Sucre y Urbaneja y de María Manuela de Alcalá y Sánchez. Se le considera el militar más completo y cabal de los próceres de nuestra Independencia. Fue un paradigma en el estricto cumplimiento de su deber; era inflexible, duro y justo. Su padre, sus 2 abuelos y 4 bisabuelos y los más de sus tatarabuelos, fueron militares. Perdió su madre a los 7 años. Adolescente fue enviado a Caracas al cuidado de su padrino el arcediano de la catedral, presbítero Antonio Patricio de Alcalá, para iniciar estudios de ingeniería militar en la Escuela de José Mires. En 1809, con su hermano Pedro y otros jóvenes, integró como cadete la compañía de Húsares Nobles de Fernando VII, en Cumaná, unidad organizada por Juan Manuel de Cajigal y Niño, gobernador de la provincia de Cumaná.

En 1810, la Junta de Gobierno de Cumaná le confiere el empleo de subteniente de milicias regladas de infantería. Este grado fue ratificado por la Junta Suprema de Caracas el 6 de agosto de ese mismo año. En 1811 desempeña en Margarita el cargo de comandante de ingenieros. El 31 de julio de ese año recibió el despacho de teniente. En 1812 se halla en Barcelona, en calidad de comandante de la artillería. Allí, el 3 de julio del citado año, junto con otros ciudadanos notables, firmó el acta de la junta de guerra que se reunió aquel día para resolver lo conducente a la seguridad de la República, a raíz de los acontecimientos en Caracas (ofensiva de Domingo de Monteverde) y la ocupación de Cúpira por un grupo de partidarios de Fernando VII.

Tras la capitulación del general Francisco de Miranda regresó a Cumaná, donde el nuevo gobernador realista Emeterio Ureña le extendió pasaporte para que se trasladase a Trinidad; pero no consta que hiciera uso de dicho documento. En 1813, bajo las órdenes del general Santiago Mariño, integra el grupo de republicanos conocido como los "libertadores de oriente" y participa en las operaciones para la liberación de aquella parte de Venezuela.

Como edecán del general Mariño, en 1814, asiste a la conjunción de las fuerzas de oriente con las de occidente en los valles de Aragua. Ese año, su hermano Pedro fue fusilado en La Victoria por los realistas; y víctimas de José Tomás Boves mueren en Cumaná sus hermanos Vicente y Magdalena. No menos de 14 parientes inmediatos perecerán en la Guerra de Independencia. En 1815, tras combatir bajo las órdenes del general José Francisco Bermúdez en Maturín, pasa a Margarita y escapando del general Pablo Morillo, sigue a las Antillas y Cartagena. En esta plaza, con Lino de Pombo de jefe inmediato, dirige los trabajos de fortificación para la defensa de la ciudad contra el asedio realista. En diciembre está en Haití. Cuando regresaba después a Venezuela naufraga en el golfo de Paria. En 1816, Mariño lo nombra jefe de su Estado Mayor y lo asciende a coronel. Este mismo jefe lo designa en 1817 comandante de la provincia de Cumaná. Ese año, después del Congreso de Cariaco (8 mayo) desconoce la actuación de dicho cuerpo y autoridad de Mariño y se traslada a Guayana, donde se pone bajo las órdenes de Simón Bolívar. El 17 de septiembre de ese mismo año recibió de Bolívar la designación de gobernador de la Antigua Guayana y comandante general del Bajo Orinoco; y también el encargo de organizar un batallón con el nombre Orinoco.


Empezaba su carrera de gobierno en la cual desempeñaría todos los cargos de la Administración civil hasta presidente de la República en Bolivia. El 7 de octubre del mismo año (1817) recibió el nombramiento de jefe de Estado Mayor de la división de la provincia de Cumaná, bajo las órdenes del general Bermúdez, nombrado comandante de la citada gran unidad. Estos nombramientos tenían, además la finalidad de reducir la disidencia que reinaba en Cumaná. "El general Bermúdez y Vd. van a hacer cosas grandes en Cumaná y quizás algún día serán llamados los salvadores de su país", dijo Bolívar a Sucre en aquella ocasión. En agosto de 1819 fue ascendido a general de brigada por el vicepresidente de Venezuela, Francisco Antonio Zea; grado que será ratificado por Bolívar el 16 de febrero de 1820. Viaja a las Antillas comisionado para adquirir material de guerra; misión que cumple con éxito. Ese mismo año desempeña, interinamente, la cartera de Guerra y Marina y es jefe titular del Estado Mayor General. Fue uno de los comisionados para concertar los Tratados de Trujillo (Armisticio y Regularización de la Guerra) que en noviembre de 1820 suscribieron los generales Bolívar y Pablo Morillo. Era su primera empresa diplomática, inicio de otra carrera en la cual también descuella con su brillo habitual. De este instrumento regularizador de la contienda, el cual representa un notable hito en el derecho internacional, dirá Bolívar que fue "...el más bello monumento a la piedad aplicada a la guerra"

El 11 de enero de 1821, en Bogotá, fue nombrado por Bolívar comandante del Ejército del Sur, en reemplazo del general Manuel Valdés; era la fuerza que, desde 1820, operaba en Popayán y Pasto. No recibió Sucre el cargo porque razones de Índole estratégica y política hicieron que Bolívar anulase tal designación y le diese comisión para marchar a Guayaquil, donde reemplazaría al general José Mires y asumiría la misión que se le había encomendado: la de hacer que la provincia (la cual se había independizado de los españoles en octubre de 1820) se incorporase a la República de la Gran Colombia y tomar el mando de las tropas que hubiese en Guayaquil, como pasos previos para la liberación de Quito, que era el propósito principal de las operaciones que se ejecutasen. El 6 de abril llegó Sucre a Guayaquil y al presentarse ante la Junta de Gobierno, expuso la razón de su presencia allí y de la idea de una unión de la provincia con Colombia. El 15 del mismo mes fue celebrado un tratado entre Sucre (por Colombia) y José Joaquín de Olmedo, Francisco Roca y Rafael Jimena, miembros de la Junta. El tratado estipulaba que Guayaquil mantendría su soberanía, pero bajo la protección de Colombia. En aquella oportunidad Sucre quedó facultado para abrir la campaña contra los realistas, y con tal motivo, Guayaquil le ofreció todos los recursos disponibles. En julio de 1821, el mariscal de campo Melchor Aymerich, a la cabeza de una columna de 1.700 hombres abrió operaciones contra Guayaquil, por Guaranda, Babahoyo y Yaguachi; acción combinada con la ejecutada por el coronel Francisco González con 1.000 hombres, por Cuenca hacia Yaguachi. El 7 de agosto se movió Sucre con unos 1.000 infantes y 200 jinetes, contra la columna de González a quien derrotó el 19 del mismo mes en la batalla de Yaguachi. Sucre contramarchó para enfrentar
a Aymerich; pero éste, rehusando el combate, se retiró a Sabaneta y después a Guaranda, bajo la persecución de una unidad republicana. Sucre aprovecha la victoria de Yaguachi para instar nuevamente a la Junta de Gobierno para que defina la suerte de Guayaquil. El 3 de septiembre, la Junta se pronunció en favor de la unión con Colombia; pero no se hizo efectiva debido a la indecisión de Rafael Jimena y a la hostilidad hacia Colombia del coronel Francisco Roca. La situación política de Guayaquil quedó en suspenso. En septiembre del mismo año emprendió Sucre operaciones contra la columna de Aymerich, y en su avance fue derrotado por la columna de Francisco González en Huachi el 12 de septiembre. Sucre se retiró a Guayaquil, donde reconstituyó sus fuerzas y las aumentó con las tropas reclutadas en la provincia y con las que llegaron de Colombia en octubre de ese año. Para diciembre la situación política de Guayaquil se tornó un tanto delicada por la llegada de los generales Francisco Salazar y José de La Mar, procedentes del Perú; el primero como embajador del Perú y el segundo con el propósito de tomar el mando en la provincia y sus fuerzas militares. Ambos agentes desarrollaron actividades en favor de la causa peruana, lo cual activó el espíritu del partido contrario, cuya consecuencia fue la decisión de Porto Viejo, el 16 de diciembre, cuando declaró su incorporación a Colombia, ejemplo seguido por las localidades de Jipijapa y Manabí. La Junta nombró a La Mar gobernador de la provincia y le confió el encargo de someter por la fuerza a los pueblos que se habían pronunciado por Colombia. Intervino Sucre y convenció a unos y a otros de que lo más importante era luchar contra el enemigo común y dejar de lado la contienda partidista para cuando la libertad estuviese consolidada. Inmediatamente Sucre envió como su delegado personal ante las autoridades republicanas de Lima al coronel Tomás de Heres, quien obtuvo el envío de tropas peruanas como ayuda a la empresa de Sucre. Estas tropas, mandadas por el coronel Andrés de Santa Cruz, recibieron el nombre de División Peruana. El éxito diplomático-político de Sucre en Guayaquil, el refuerzo de las tropas de Santa Cruz, la buena opinión que de Colombia se habían formado los guayaquileños y la información de la marcha de las fuerzas de Simón Bolívar hacia Pasto, pusieron a Sucre en condiciones favorables para la prosecución de las operaciones para la liberación de Quito.

Su plan general consideraba una concentración de fuerzas en el área comprendida entre Loja, Saraguro y Oña; en aquella zona debía unírsele la División Peruana. En coordinación con la concentración prevista actuaría una fuerza secundaria cuyo propósito era el de amenazar a Quito y las comunicaciones realistas con Riobamba. Esta misión la encomendó Sucre al teniente coronel Cayetano Cestari, quien desde Babahoyo fue a situarse en las inmediaciones de Latacunga, con 120 infantes y 40 jinetes. Desde Samborondón envió Sucre una pequeña fuerza bajo el mando del capitán José Antonio Pontón, hacia Alausí, a interceptar las comunicaciones realistas entre Cuenca y Riobamba. Las fuerzas realistas estaban constituidas por 3.000 hombres, distribuidos en Cuenca, Riobamba, Ambato y Quito. Por su parte Sucre disponía de 2 divisiones: una de Colombia y la otra de Perú. A este conjunto dio el nombre de Ejército Unido, cuyo efectivo era del orden de los 2.500 hombres. A fines de enero de 1822 comenzó la operación y para mediados de febrero ya la mayor parte de las tropas republicanas estaba concentrada en Saraguro. Esta operación y la posterior ocupación de Cuenca se llevaron a cabo con relativa facilidad, gracias a las acciones de Cestari y Pontón. Después de algunos días en Cuenca, el general Sucre prosiguió su ofensiva hacia Riobamba, ciudad que fue tomada el 21 de abril. Días antes, el coronel Diego Ibarra, comandante de la vanguardia, había tomado contacto con los realistas en dicha localidad, y como consecuencia de ello, capturó unos prisioneros y puso en retirada las fuerzas que la guarnecían. El 29 de abril reanudó Sucre la marcha y el 2 de mayo tomó posesión de Latacunga donde permaneció 10 días en espera de 2 batallones procedentes de Panamá por mar, mandados por los coroneles José María Córdoba y Hermógenes Maza. El 13 de mayo reanudaron los republicanos la marcha, y para evitar un ataque frontal, Sucre se desplazó por las faldas del Cotopaxi hasta alcanzar el valle de Chillo, separado de Quito por las alturas de Puengasi. Para neutralizar el envolvimiento planeado por Sucre, los realistas retrogradaron y entraron de nuevo en Quito el 16 de mayo. En conocimiento de que desde Pasto avanzaba una unidad realista en refuerzo de las tropas que se hallaban en Quito bajo las órdenes del mariscal de campo Melchor de Aymerich, Sucre envió al teniente coronel Cayetano Cestari en la dirección de Pasto a fin de retardar la marcha del refuerzo realista. Sucre, con el grueso, se puso en movimiento hacia los ejidos de Iñaquito, donde presentaría batalla a los realistas, con grandes posibilidades de éxito, vistas las ventajas que ofrecía el empleo de la caballería. Durante la ejecución de este desplazamiento se produjo la batalla en las faldas del volcán Pichincha, inmediatas a Quito, el 24 de mayo de 1822; en efecto, al percatarse Aymerich de la maniobra que realizaban los republicanos, marchó hacia el Pichincha y les presentó combate. La victoria fue de Sucre, la cual fue completada con la capitulación que el jefe patriota concedió al mariscal Aymerich el 25 de mayo del mismo año. Con las operaciones cuyas acciones finales se produjeron en las faldas del Pichincha y en la ciudad de Quito, Sucre decidió a su favor la vacilante y delicada situación de Guayaquil; dio libertad al territorio que conforma hoy la República de Ecuador, y facilitó su incorporación a la Gran Colombia. El 18 de junio de ese año, Bolívar le asciende a general de división y lo nombra intendente del departamento de Quito. Al frente de los destinos de Ecuador desarrolla una positiva obra de progreso: funda la Corte de Justicia de Cuenca y en Quito el primer periódico republicano de la época: El Monitor. Instala en esa ciudad la Sociedad Económica. De su actividad personal es buena prueba que, el día 6 de septiembre de 1822 expidió y firmó en Quito 52 comunicaciones. Interesado por la educación puede afirmar que halló en Cuenca 7 escuelas y dejó 20.

A comienzos de 1823 el Perú llama a Simón Bolívar para que se haga cargo de la empresa libertadora, pero ante la imposibilidad de viajar de inmediato, designó a Sucre y lo proveyó de las credenciales para las comisiones que debía cumplir en el Perú: pedir la ratificación del Tratado de Alianza concluido por los plenipotenciarios del Perú y Colombia el 6 de julio de 1822; proponer el plan de operaciones para la campaña que se debía desarrollar o reformar aquellos que estuviesen vigentes; permanecer en el país como agente diplomático, con libertad para intervenir en las operaciones militares, y a nombre de la República de Colombia podía garantizar cualquier tratado de evacuación del territorio que ocupaban las armas españolas, o de suspensión de hostilidades entre las fuerzas peruanas y realistas. El 10 de mayo de 1823 llegó a Lima y al día siguiente presentó credenciales, en momentos cuando el Perú hacía frente a una situación muy embarazosa, consecuencia de la inestabilidad política y del reciente fracaso de los republicanos en la primera campaña a Intermedios. Por esta época se hacían los preparativos para una segunda campaña, también a Intermedios, en la cual, Sucre con la División Auxiliar (grancolombiana) debía marchar a la ciudad de Arequipa, donde actuaría en combinación con las acciones llevadas a cabo por el general Andrés de Santa Cruz. El 30 de mayo recibió Sucre el nombramiento de comandante del Ejército Unido, y el 21 de julio fue proclamado jefe supremo militar, cargo aceptado por Sucre con la condición de ejercerlo solamente en el teatro de la guerra. A pesar de la victoria de Santa Cruz en la batalla de Zepita (25.8.1823), la campaña degeneró en fracaso. Sucre retornó a Lima, después de su retirada de Arequipa; operación muy elogiada por los críticos, particularmente Carlos Dellepiane, quien afirma: "Las atinadas disposiciones de Sucre en Arequipa, por medio de una retirada oportuna y voluntaria, le permitieron salvar parte del ejército, que si se hubiese empeñado, habría realizado el sacrificio más inútil..."

El 1 de septiembre del mismo año llegó Bolívar al Perú, y desde el mismo día contó con la cooperación de Sucre en la ejecución de las múltiples tareas, tanto militares como políticas. En su condición de comandante general del Ejército Unido participó en las operaciones que condujeron al triunfo de los republicanos en la batalla de Junín (6.8.1824) y en las operaciones que siguieron hasta alcanzar las tropas el territorio de Andahuailas. Allí recibió de Bolívar el encargo de la conducción de las operaciones finales de la campaña libertadora del Perú; tal decisión se originó en la ley del Congreso de Colombia del 28 de julio de 1824, que no sólo revocaba las facultades extraordinarias que antes habían sido conferidas a Bolívar, sino que le retiraba el mando de las tropas grancolombianas existentes en el Perú. A fines de octubre de ese año desde Cuzco lanzan su ofensiva los realistas contra el Ejército Unido Libertador. Sucre maniobra para evitar el tener que librar combate en condiciones desventajosas y traslada sus fuerzas al campo de Ayacucho donde hace frente a los realistas el 9 de diciembre, con victoria para las armas republicanas, tras la cual los vencidos se entregan mediante una capitulación concedida por Sucre. Fue la última batalla del proceso emancipador. Bajo las órdenes de Sucre combatió una efectiva representación de la unidad continental en oficiales provenientes de Venezuela, Colombia,
Gal Sucre
Ecuador, Panamá, Guatemala, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil, Curazao, Puerto Rico y México; además de otros procedentes de distintas naciones de Europa. Bolívar, quien redacta y publica en 1825 su Resumen sucinto de la vida del general Sucre, único trabajo en su género realizado por el Padre de la Patria, no escatima elogios ante la hazaña culminante de su fiel lugarteniente: "...La batalla de Ayacucho es la cumbre de la gloria americana, y la obra del general Sucre. La disposición de ella ha sido perfecta, y su ejecución divina [...] Las generaciones venideras esperan la victoria de Ayacucho para bendecirla y contemplarla sentada en el trono de la libertad, dictando a los americanos el ejercicio de sus derechos, y el imperio sagrado de la naturaleza..."Bolívar reitera con énfasis: "...El general Sucre es el padre de Ayacucho: es el redentor de los hijos del Sol: es el que ha roto las cadenas con que envolvió Pizarro el imperio de los Incas. La posteridad representará a Sucre con un pie en el Pichincha y el otro en el Potosí, llevando en sus manos la cuna de Manco-Cápac y contemplando las cadenas del Perú, rotas por su espada..."El Congreso de Colombia hizo entonces a Sucre general en jefe, y el Congreso del Perú le dio el grado de Gran Mariscal de Ayacucho, equivalente al de general en jefe de Colombia.

A raíz de la victoria de Ayacucho Sucre entra triunfante en el Cuzco y liberta después las provincias del Alto Perú. En 1825 convoca a los representantes de dichas provincias para reunirse en asamblea, y con la aquiescencia de Bolívar ésta decide la creación de Bolivia, nueva República (6.8.1825), de la cual Sucre será elegido presidente posteriormente. Es significativa la obra cumplida por el mariscal Sucre en Bolivia, especialmente en la organización de la Hacienda Pública y de la administración general. Se empeñó en promover la libertad de los esclavos y el reparto de tierras a los indios, y sobre todo en beneficio de la educación y la cultura. Ante el Congreso fue categórico al declarar que: "Persuadido de que un pueblo no puede ser libre, si la sociedad que lo compone no conoce sus deberes y sus derechos, he consagrado un cuidado especial a la educación pública". En el transcurso de las 13 semanas que van del 3 de febrero al 5 de mayo de 1826, dio a Bolivia 13 decretos referentes a la creación de colegios de ciencias y artes, más institutos para huérfanos y huérfanas en todos los departamentos, y a establecer escuelas primarias en todos los cantones de la República. La historia recoge la cuenta de su orgullo: "La educación pública es lo que ha hecho más progresos. Los colegios quedan establecidos y marchan bien en todas las capitales de los departamentos, donde también se han abierto escuelas de enseñanza mutua que adelantan rápidamente [...] Para la enseñanza, el gobierno ha dado un plan de estudios análogo a la ilustración del siglo". En cambio, no hay acuerdo entre Sucre como gobernante y Simón Rodríguez como educador, lo cual no permite el desarrollo de los proyectos del segundo en Bolivia. En su gestión política vuelve a hacer gala repetidas veces de aquella su característica ecuanimidad y de su recto sentido de justicia, los mismos que habían animado su disposición, en La Paz, 1825, para "...que se publique un bando en todos los departamentos invitando a los ciudadanos para que aquellos que crean no les he administrado justicia o tengan alguna otra queja contra mÍ como funcionario público, la eleven a S.E. el Libertador en términos legales, en el concepto de que a más de que S.E. les hará la justicia que les corresponda, les ofrezco no tener jamás el menor resentimiento por ello ni reclamo alguno, y sÍ una satisfacción viendo empiezan a disfrutar de la libertad por que tantos sacrificios han hecho, y que son ciudadanos dignos de vivir bajo de leyes cuyo cumplimiento saben exigir de los magistrados..."Los sucesos de anarquía militar y política que agitan a la nueva y confundida nación tienen su clímax en el motín de Chuquisaca donde Sucre resulta herido en el brazo derecho (18.4.1828). Por entonces envía poder para contraer matrimonio en Quito con Mariana Carcelén y Larrea, marquesa de Solanda (20 abril). En agosto emprende marcha hacia su hogar, y al llegar se establece en Quito.

En 1829 la República requiere sus servicios para mandar el ejército que debe enfrentar la ofensiva peruana en el sur del Ecuador. Triunfa en la batalla de TarquÍ (27.2.1829) y ofrece a los vencidos una capitulación que es modelo de generosa fraternidad americanista, fiel a su lema que "Nuestra justicia era la misma antes y después de la batalla". Su hija Teresita, que vivirá sólo 2 años, nació el 10 de julio de 1829. En La Paz había nacido un hijo natural suyo y de Rosalía Cortés, José María, el 13 de enero de 1826. La provincia de Cumaná, a la que guardó permanente afecto lo escogió como su representante al Congreso. En camino a Bogotá tiene conocimiento de la agitación separatista que José Antonio Páez fomenta en Venezuela. En la difícil circunstancia de 1830, se destaca en el quehacer político por su consecuencia hacia la persona y la obra de Bolívar. El Congreso Admirable, reunido en Bogotá, lo elige su presidente en enero de ese año; en febrero, el mismo cuerpo le encarga una misión conciliadora ante el Gobierno de Venezuela; le acompañan José María Estévez, obispo de Santa Marta y vicepresidente del Congreso, y el diputado Francisco Aranda. A mediados de marzo la comisión ha llegado a territorio venezolano, pero por la imposición del Gobierno de Venezuela tiene que regresar a la Villa del Rosario de Cúcuta, donde se llevan a cabo las conversaciones, que duran 4 días, sin lograrse resultados positivos. Sucre regresa a Bogotá, mientras la situación se agrava y la obra de Bolívar se fragmenta. Cuando va de vuelta a encontrarse con su familia en Quito, el mariscal Antonio José de Sucre es asesinado, a traición, en la montaña de Berruecos (sur de Colombia), el 4 de junio de 1830, José María Obando fue señalado como autor intelectual y Apolinar Morillo como ejecutor del crimen.

La vida de Sucre fue un luchar continuo. Combatía contra las fallas humanas, contra los elementos, contra las distancias. Su preocupación por los servicios, por la eficiencia administrativa, llenó muchas de sus horas. Fue indoblegable en su actitud vigilante por la probidad. Castigaba sin vacilar, con rigor extremo, crímenes, vicios y corruptelas, pero fue magnánimo con enemigos y adversarios vencidos. Sobre todo resaltan en Sucre sus conceptos del patriotismo americano, del honor, de la gratitud y la lealtad. En la última carta de Antonio José de Sucre a Simón Bolívar, escrita en Bogotá el 8 de mayo de 1830, consta "...el dolor de la más penosa despedida...", y asÍ de su propia mano escribe: "No son palabras las que pueden fácilmente explicar los sentimientos de mi alma respecto a Vd.: Vd. los conoce, pues me conoce mucho tiempo y sabe que no es su poder, sino su amistad la que me ha inspirado el más tierno afecto a su persona. Lo conservaré, cualquiera que sea la suerte que nos quepa, y me lisonjeo que Vd. me conservará siempre el aprecio que me ha dispensado. Sabré en todas circunstancias merecerlo. Adiós, mi general, reciba Vd. por gaje de mi amistad las lágrimas que en este momento me hace verter la ausencia de Vd. Sea Vd. feliz en todas partes y en todas partes cuente con los servicios y con la gratitud de su más fiel y apasionado amigo"

PRESIDENTE CHÁVEZ
El Poder Popular es el logro más grande de esta revolución
febrero 2 (María V. Larrarte).- Visibilizar al pueblo y otorgarle el poder que le pertenece es uno de los más grandes logros de la Revolución Bolivariana, destacó este miércoles el presidente de la República, Hugo Chávez, quien conmemoró 12 años de este proceso de cambio social.
“Aquí estamos para rendir tributo al Poder Popular, el más grande logro de esta Revolución. Todo está referido a la potencia y al poder. La potencia popular se convirtió en poder”, dijo desde el acto conmemorativo realizado en el Palacio de Miraflores.

Añadió que "esto antes no existía en Venezuela. Ahora tenemos los movimientos campesinos, las comunas, los movimientos estudiantiles, los bancos comunales, las mujeres, los deportistas, los indígenas, todos y todas estructurados y estructurando”.

Actualmente en el país se están construyendo 236 comunas, que se derivan de los más de cuatro mil consejos comunales establecidos en toda Venezuela.

Durante el acto, el ex vicepresidente de la República, José Vicente Rangel, coincidió con Chávez, que la organización del pueblo es un hecho indiscutible y trascendente.

“Siempre he considerado que el logro mayor del proceso ha sido visibilizar al pueblo. El pueblo salió de la oscuridad y hoy está en el medio de la calle y no volverá a las covachas donde estaba. Ese logro es irreversible”, aseveró.

“Nunca el pueblo tuvo mayor presencia que ahora, antes era una participación quinquenal (cada cinco años), electoral, pero ahora es cotidiana”, añadió.

Continúa transferencia de poder al pueblo

Aun cuando se ha avanzado mucho en materia de organización y financiamiento de los proyectos desarrollados por el Poder Popular, el Presidente dijo que continuará la transferencia de poder al pueblo para así superar los males del capitalismo.

El Jefe de Estado recalcó que por la vía del capitalismo no hay ninguna posibilidad de solucionar los grandes problemas que afectan a la colectividad.

Por tal razón, Chávez garantizó que mantendrán el envío de recursos a las comunidades organizadas para que puedan ejecutar proyectos socioproductivos en beneficio de todos los venezolanos.

“El pueblo sólo podrá transformar su vida, su hábitat, si dispone de los recursos para hacerlo, por eso es que estamos empeñados en seguir transfiriéndole poder (a las comunidades organizadas) para que ustedes puedan seguir transformando su propia vida”, indicó el Mandatario.

En este sentido, anunció que fueron liberados tres mil 124 millones de bolívares para la construcción de 40 mil viviendas hechas por el pueblo.

Este dinero proviene del Servicio Autónomo Fondo Nacional de los Consejos Comunales (Safonacc) y el Fondo Francisco de Miranda.

“Aquí están los recursos. Ese dinero irá directo a las comunidades para que construyan sus viviendas”, manifestó Chávez.

Indicó la cantidad de viviendas que se construirán por estado, tras la entrega de estos fondos económicos: Aragua 2.728, Distrito Capital 1.071, Miranda 2.288, Vargas 940, Carabobo 2.141, Lara 1.264, Falcón 3.121, Yaracuy 815, Apure 1.673, Barinas 1.954, Cojedes 1.311, Guárico 1.623, Portuguesa 2.035, Mérida 1.305, Táchira 2.578, Trujillo 1.377, Zulia 2.525, Anzoátegui 2.016, Monagas 1.398, Nueva Esparta 562, Sucre 1.773, Amazonas 1.083, Bolívar 1.288 y Delta Amacuro 1.033.

Sistema para aumentar transferencias a consejos comunales

El presidente Chávez invitó al vicepresidente Elías Jaua y a los ministros del gabinete ejecutivo a crear un sistema que permita incrementar la transferencia de recursos a los consejos comunales y a las comunas en construcción.

Pidió a los bancos de Venezuela, Bicentenario y del Tesoro abrir una línea de crédito para poder otorgar recursos a los consejos comunales.

Además, recomendó al Bandes y al Banco Central de Venezuela estudiar también la creación de un mecanismo para colaborar con la entrega de fondos a las comunidades.

“Yo hago un llamado a los consejos comunales para que continúen fortaleciéndose. Vamos a trabajar en la articulación de los consejos comunales y vayamos hacia la construcción de las comunas”, señaló el Jefe de Estado.

Además, pidió al vicepresidente de la República, Elías Jaua; al ministro de finanzas, Jorge Giordani y al presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, ubicar “una formula legal” que permita adelantar recursos al Consejo Federal de Gobierno y a su vez que esta instancia pueda transferirlo a las comunidades organizadas para la ejecución de diversos proyectos.